jueves, 7 de noviembre de 2019

Esta vez fue tan distinto

Fue tan parecido y tan distinto a la vez. El tiempo pasó de otra forma, el día a día esta vez no entró en pausa sino que nos amarró con fuerza, a él y a nosotras. A mi se me hizo eterno, los días me parecían angustiosamente largos y la noche no parecía traer calma ni descanso. Me costó más que la primera vez, el corazón ya sabía lo que venía y la mente se esforzaba por mantener el control. Nos unimos como nunca, encontramos formas de llevarlo, pero igual que la primera vez, nos llevó como un tornado.

Esta vez, la vida decidió hacerme a un lado en el momento final,  me recordó que siempre estoy acompañada, pero que este no era mi tiempo para participar. Ese accidente me obligó a mirarme, a cuidarme y a dejar en otras manos la situación. Ahora necesitaba recomponerme, darme tiempo y dejarlas a ellas solucionarlo. Sabía la angustia de todas por resolverlo, la de ellas por aliviarme y la mía por aliviarlas a ellas, pero ninguna estaba en posición de decidir algo, esta vez éramos solo espectadoras de decisiones ajenas.

Hizo falta darle todo el coraje propio para dar el paso, el miedo lo consumía y no lo dejaba descansar. Lo logró cuando menos nos lo esperábamos, sólo hizo falta un mensaje que le asegurara que todo iba a estar bien, que nosotras íbamos a estar bien, que ahora sólo importaba él y su bienestar.


Aprendemos de a poco cada día, porque esta vez fue diferente todo. Nosotras no somos las mismas, nos cuestan otras cosas y se nos facilitaron otras tantas. Esta rutina ha sido distinta, las sensaciones son nuevas y el acostumbrarnos ha sido para unas mas fácil que para otras.

Lo inimaginable sucedió, llegó cuando menos nos lo esperábamos y otra vez nos dice la vida que ella es la dueña, que nosotras sólo vamos por días.

domingo, 30 de junio de 2019

Lo inimaginable

No nos dimos cuenta, en qué momento pasó el tiempo. Nos fuimos sanando, te fuimos dejando ir y nos fuimos acostumbrando a que ya no estabas aquí. La vida volvió a coger su ritmo, y nos acostumbramos a el; nos hicimos a la idea de que los días llegaban con sus alegrías, enredos, sorpresa y tristezas, y así pasaron los años, 8 años ya.

Nos tocó volver a armarnos como familia, aprehender ciertas rutinas y des aprehender otras tantas. Fuimos dejando amigos y fueron llegando otros. Pero la vida es caprichosa, y se ensaña en enseñar. Hoy, que finalmente aprendimos, nos pone otra vez en esa situación para recordarnos lo frágil que es y lo absurdo que es dar por hecho cualquier situación.

Es inevitable encontrar las similitudes pese al paso del tiempo. Es inevitable sentir la misma angustia y la misma impotencia. Uno piensa que ya ha aprendido todo al respecto, que la siguiente no va a ser tan brutal, uno se obliga a creer que ya está preparado, que ya sabiendo lo que pasa todo va a ser más fácil, menos doloroso, menos traumático. Las sensaciones son las mismas, la incertidumbre tal vez más grande; el miedo a sentir lo mismo se va agrandando y uno camina mas temeroso. 

Lo inimaginable pasó, repitiendo situaciones, frases, momentos, pensamientos.

La razón intenta hacerse cargo, intenta controlar todo para disminuir el dolor, para evitar el golpe pero no es posible, hoy las circunstancias se repiten y nosotras nos sentimos tan impotentes como antes, tan dolidas y tan asustadas como ese día.
Lo sabíamos, estábamos claras y conscientes de la situación, pero nos cogió por sorpresa la realidad, porque la mente intenta creerle al corazón. 

El tiempo volverá a pasar y nosotras volveremos a aprender algo nuevo. Otra vez buscaremos la forma de re armarnos, de re ordenar la rutina; y un día nos daremos cuenta que el tiempo volvió a pasar y que ninguna lo notó.