No pude llorar, las nubes lo hicieron por mi todo el día.
Hoy, sin embargo, salió el sol, las nubes son ligeras y el cielo es azúl claro; la luz se parece a la que había contigo todos los días, en tu casa o a donde fueras.
Hoy no he llorado, tampoco lo hice ayer ni el día anterior, creo que la herida se ha ido cerrando y ahora te extraño diferente.
Soñé contigo hace poco, hacía rato no pasaba, y fue tan bonito. Estabas conmigo en un momento muy feliz que siempre temí, porque ya no estabas para acompañarme a lograrlo. No me sentí sola, sino llena de amor, como fue siempre contigo.
He descubierto, a lo largo de estos años que quienes nos aman de verdad nunca nos abandonan, estás en cada recuerdo, en cada sonrisa y lágrima, en cada logro y cada sueño, y como siempre, en cada caída, apoyándome incondicionalmente.
Y sin embargo, aún cuando creí que cada aspecto de mi vida dependería de la falta que me haces, me he dado cuenta que, tal como me enseñaste, la vida es mágica, y vale la pena vivirla porque es sencillamente maravillosa.
Te extraño, como todos los días, pero tal vez menos que ese día, porque hoy salió el sol...
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