martes, 2 de agosto de 2011

La huella y el recuedo

Mañanas lluviosas y tardes soleadas, a veces al revés. Miro las nubes y de vez en cuando me doy cuenta de que  ya no hacen formas espectaculares, y la lluvia ya no tiene el encanto que tenía. Me pregunto que habrá pasado, si es posible que toda la belleza y la magia del mundo se hallan desaparecido sin dejar ni rastro ni explicación. 


Me han dicho que a veces la vida se lleva lo más hermoso que tiene el mundo, que no da explicación ni deja rastro, solo el vacío, la huella y el recuerdo...


Espero que algún día, las mañanas sean cálidas y las tardes inmensamente soleadas, que las nubes formen figuras inimaginables y que la lluvia vuelva a ser mágica y no melancólica...

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